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Educación respetuosa en las aulas

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Educar de forma respetuosa en el aula es posible ¡y muy necesario!

¿Cómo podemos aplicar la educación respetuosa en el cole?

En primer lugar, es tarea imprescindible desaprender un poco y «descuadralizarse»

«El único verdadero viaje de descubrimiento consiste no en buscar nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos»

Marcel Proust.

Para adoptar una mirada distinta en la enseñanza es necesario despegarse de los límites de nuestra mente ordenada y atreverse a sentirse nuevamente un poco niño.

Nuevos entornos en el aula

La escuela debe avanzar, no podemos quedarnos anclados en el pasado y no me refiero a cambiarle el nombre al sistema de vez en cuando.

Los niños deben salir de primaria con una buena capacidad de comprensión, capaces de expresarse tanto de forma oral como escrita, saber resolver problemas, tener una idea global de la historia y del mundo para entender el momento en el que vivimos, ser críticos, saber filtrar, buscar información, plantearse preguntas…

Pero sobre todo tener ganas de aprender y sentirse válidos para hacerlo.

Para conseguir estos objetivos no es necesario que los niños vivan la escuela de forma pasiva o como algo aburrido. Una buena organización, por ejemplo, permitiría hacer clase en algún rincón del patio. No necesitamos estar sentados de cara al profesor (cuya función ya no es dirigir, sino más bien acompañar y guiar), es posible hacer clases en movimiento, podemos reorganizar el aula de otro modo, sentarnos en círculo en el suelo con cojines o construir algún espacio especial.

A veces cambios insignificantes suponen grandes avances y cuesta tan poco hacer las cosas más bonitas… en el post Montessori encontraréis algunas ideas.

Hacer una mesa de la paz entre todos para resolver conflictos o expresar estados de ánimo puede resultar una buena idea, así como crear un buzón de sugerencias, decorar en equipo el aula con materiales reciclados, hacer proyectos con alumnos de otros cursos para beneficiarnos de nuestras diferencias y complementarnos, escuchar los intereses de los niños…

Y ¿por que no? descalzarnos y sentirnos más cómodos.

educacion respetuosa

Lo importante son las personas

En el aula deben haber una normas de convivencia como en todos lados, lo sabemos bien, pero no hemos de olvidarnos de «lo otro», ¿y qué es lo otro?

Pues la interacción sana, el encuentro entre personas, las relaciones humanas.

Una de las principales propuestas sería no olvidar jamás que el trabajo del docente ha de estar cargado de entusiasmo. Para llegar a nuestros niños, para realmente conectar con ellos, es preciso mantener vivos los niveles de creatividad y de alegría.

A veces no somos conscientes de lo perjudicial que puede llegar a ser una mala experiencia en la escuela, no es permisible que un niño pase temor o ansiedad en el colegio. Prevenir el bullying y evitar conductas poco profesionales es tarea de todos.

Aprender, tener curiosidad, investigar, compartir… se multiplican por mil si se dan en un ambiente agradable y de confianza ¿A qué esperamos?

educar con respeto

Escuelas respetuosas

Es cierto que hoy en día cada vez más escuelas se ponen las pilas para conseguir un cambio significativo en la forma de entender la enseñanza, cuya misión ya no debe ser adoctrinar ni «guardar» mientras los padres trabajan, ni siquiera llenarles de información como si fueran un bote vacío, sino garantizar el bienestar de los niños a través de aprendizajes gratificantes.

Pero es un hecho que educar de forma respetuosa no es la prioridad de muchos colegios, donde nuestros niños lo primero que aprenden es que el error es malo, incluso vergonzoso. Desde luego no es una forma muy oportuna de motivar, por eso, olvidar el bolígrafo rojo y apostar por el juego y las autocorrecciones es una muy buena idea.

En lugar de recalcar el error deberíamos Agradecer. El agradecimiento es uno de los aspectos esenciales al comunicarnos, dar las gracias a un alumno que ha participado con ganas, a un alumno que ha hecho un gran esfuerzo en levantar la mano porque le cuesta, a un alumno que ha resuelto un conflicto, un alumno que ha permanecido atento y quietecito conteniendo su impulso natural de ponerse a saltar y gritar, un alumno que ha colaborado, que ha tenido iniciativa, que ha rectificado…

¿Qué sientes tú cuando te dan las gracias de corazón?

disciplina positiva en el aula

Estrategias en el aula

Tenemos la idea de que los niños «buenos» son aquellos que no dan la lata, obedecen, no hacen ruido… En cambio los niños tildados como «alumnos conflictivos» los que «la lían siempre», los que «boicotean la clase», necesitan ser doblemente escuchados, si eliminamos etiquetas que les van a obligar a interpretar el papel que les imponemos, romperemos la pauta, cortando el ciclo del pez que se muerde la cola, todo cambia para bien.

Cuando dejamos los juicios a un lado, cuando tenemos cerca el lema de: la vida no es una carrera, y cuando intentamos comprender qué hay detrás de los comportamientos, colaboramos para que las cosas mejoren. Esto no significa dejar que cada uno haga lo que quiera, pero sí entender que somos libres de expresar lo que necesitamos y que cada uno lo hace como puede.

Difícilmente podrán brotar las inquietudes, las capacidades y todo el potencial de los niños, si no respetamos su naturaleza, es importante, por tanto que los pequeños se sientan comprendidos y que la escuela sea un lugar acogedor para que tengan lugar los verdaderos aprendizajes.

Los niños «conflictivos» a menudo cuentan con pocos recursos para expresar sus necesidades, a veces son más sensibles a la opinión de los demás y perciben la realidad más amenazadora. Los adultos hemos de ser lo suficientemente avispados para entenderlos, evitando hacerles sentir culpables y mostrarles cómo reparar las situaciones aplicando consecuencias lógicas. Establecer unas normas claras y justas, hacerlos partícipes activos, convertirlos en ayudantes, darles una misión especial o reconocer algo en ellos es tan importante que sin duda determinará sus futuros comportamientos.

Siempre a favor de la autoestima: educar de forma respetuosa en el aula

Con la autoestima de los niños no se juega, no podemos humillar a un niño que va a un ritmo más lento, que no consigue acabar la faena, que se pierde o se desconcentra.

No podemos pretender imposibles en la escuela y menos sin esforzarnos en hacer las cosas más divertidas. Confiar en nuestros niños es básico, darles alternativas de aprendizaje, permitiendo que cada uno saque lo mejor de sí, porque todos aprendemos de diferente modo y tenemos habilidades distintas.

Cierto, somos diferentes, pero tenemos algo muy básico en común: a todos nos gusta agradar, nos gusta sentirnos vistos, sentidos y reconocidos por lo que somos.

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El arte como asignatura esencial

Hay numerosos estudios que muestran que el arte, la música, la danza, la pintura entre otras, ayudan a potenciar el desarrollo intelectual, sabemos que riendo, divirtiéndonos y jugando, nuestro aprendizaje es más significativo, de ahí la puesta en marcha del trabajo mediante proyectos, donde el alumno es protagonista de sus propios descubrimientos, es decir aprende a aprender porque lo asimila con sentido.

La música es una preciosa y emocionante manera de formar parte de algo, las emociones que se desprenden cuando bailamos juntos o creamos música entre varias personas, son pura magia ¡aprovechemos eso!

Aprender de memoria supone un aprendizaje vacío, ¡qué contradicción! llenarnos de conocimientos que servirán para poco y se olvidarán pronto, eso no significa que no debamos trabajar nuestra memoria, cuya función es realmente importante en nuestro cerebro.

Pero cuando aprendemos con sentido, con problemas de la vida real, los niños entienden las cosas, se motivan y las hacen suyas.

educación respetuosa

Padres y madres

Por otro lado, no me gustaría verme en la piel de los docentes que deben enfrentarse a «broncas» de padres enfadadísimos porque a sus hijos se les han manchado las bambas de barro.

Cuando tenemos conflictos en clase hemos de saber analizar los hechos con objetividad y sin prejuicios. Lo que nos interesa es el bienestar del niño, siempre hay que priorizar eso, hablar mal de un profesor o del colegio delante de ellos es una muestra más de la incoherencia adulta y pretender llevar a nuestros niños en una burbuja impenetrable no es factible, no es compatible con una sana autoestima.

Las personas precisamos de un «confort» emocional suficiente para poder disfrutar y vivir con espontaneidad, esta misión corresponde a las madres.

educar en el aula

Es difícil tratar a veinticinco niños si no vienen de casa con algunas cosas importantes «aprendidas», perdemos mucho tiempo y ya sabemos que en el mundo adulto ¡el tiempo es oro! (aunque la prisa sea el mayor enemigo de nuestros pequeños).

La enseñanza es cuestión de trabajo multidisciplinar, todos colaboramos con nuestro granito de arena. Ninguna madre equilibrada desea mal para sus hijos, solo hay que observar a la salida del colegio ese brillo en los ojos que todas adoptamos al parir.

Enseñar a los pequeños a tratar de forma empática, darles herramientas para manejar conflictos, enseñarles a ser más asertivos a través de nuestro ejemplo diario, es necesario, así como complementar en la escuela en esa misma dirección, con una educación emocional de calidad.

¿Es posible adoptar nuevos caminos en la escuela? ¿es posible una enseñanza más respetuosa?

¡Vamos a educar de forma respetuosa en el aula!

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